Power to the People

 

De Antonio Gramsci a Donald Trump, todo va dirigido a los mismos, al pueblo que vota, al ciudadano que trabaja, o lo intenta. Lo importante es controlar el poder.

Los neocomunistas o neocapitalistas, contemporáneos movilizan los medios de comunicación de un modo muy efectivo, crean subjetividad, estilos de vida, y un contexto social novedoso definido por la descomposición de las identidades, también de las clases social.

Si señores, en política los Reyes Magos existen, dejan juguetes que solo duran un día y cuestan un güevo.

¿Que es mejor votar? o ¿elegir a los políticos al azar?
Jugar a la Bonoloto con la ilusión de solucionar los problemas económicos, juguemos a la Lotocracia para solucionar los problemas de nuestro país o ciudad, que es mejor neoliberales o neocomunistas, Obama o Fidel.
Que el azar decida, elegir a nuestros políticos de manera aleatoria tiene sus ventajas.

La democracia representativa tiene un problema con los partidos y las listas cerradas de candidatos, que tan solo representan a la endogamica burocracia de los partidos.

El ciudadano, unidad básica de la democracia, no tiene muchas maneras de influir en las decisiones que toman los políticos alejados de los problemas cotidianos y mucho mas cercanos a los intereses corporativos de las empresas o bancos que financian sus campañas electorales a través de los lobbys.

Para arrancar una campaña electoral es preciso una fuerte suma de dinero, fuera de las posibilidades del ciudadano de a pie.
El dinero corporativo y la publicidad en televisión son de una importancia definitiva para tener éxito, solo los candidatos de los grandes partidos tienen acceso a estos medios y así se aseguran que los únicos candidatos visibles son los suyos. A estos medios el ciudadano normal no tiene ninguna posibilidad de acceso, con un sorteo jugaría en igualdad de condiciones y su poder de influir en la decisiones aumentaría de forma exponencial. El azar es una forma sencilla de igualdad, hacer que los políticos sean representativos de nuestra sociedad, gente como cualquiera de nosotros.

Ha llegado el momento de reivindicar la elección de nuestros representantes por sorteo entre todos los ciudadanos, mas justo, representativo e igualitario. Los partidos tendrían mas difícil aplicar su férreo control, que solo beneficia al partido.

El voto es importante, es una condición necesaria para ser una persona políticamente comprometida pero mas importante es la inscripción para optar como candidato a unas elecciones, esto si que es un compromiso real.

Hay muchas maneras de participar en las decisiones políticas no solo con nuestro voto, la ilusión de decidir y de controlar nuestro destino de forma colectiva. Reciclar, circular en bici, defender en la calle tus derechos, boicotear las marcas que despiden y perjudican el medioambiente. ¡Protestar, exigir!

En la democracia representativa cada ciudadano tiene un voto que emplea como mejor le parece. Nuestros representantes electos se dedican a tiempo completo a participar en el proceso democrático representándonos, los ciudadanos que los eligieron tienen, en teoría, el poder de quitarlos. Hasta aquí la teoría, en realidad, los políticos profesionales no rinden cuentas a los ciudadanos ni cuidan de sus intereses, la relación político/elector es asimétrica, no funciona.

El modelo de Lotocracia tiene sus antecedentes en la Grecia de Péricles y no solo para lo que hoy llamaríamos el ejecutivo y el legislativo, sino también para el judicial, los atenienses utilizaban un sistema de jurados formados por decenas o hasta cientos de personas, para hacer más difícil el soborno.

Islandia, una de las democracias mas avanzadas, resolvió la crisis económica de una manera ejemplar y alternativa a la banca mundial, ya existen propuestas para crear legislativos de un solo tema elegidos por sorteo ciudadano en su jurisdicción, formados por 300 personas que renovándose de cien en cien por periodos de tres años de manera que cada año habría 100 representantes nuevos y 100 que dejarían su puesto. Todas los ciudadanos serían elegibles con remuneración económica, pero podrían renunciar al privilegio no seria obligatorio.

La idea central es la legislatura monotemática, ya que permitiría la toma de decisiones informadas no comprometidas con intereses ajenos a la comunidad. Los representantes no tendrían que velar por los intereses de ningún partido político o buscar la reelección para continuar su carrera política. Se evitarían los espectáculos de las costosas campañas de propaganda para el autobombo del partido o político de turno.

Hay obstáculos obvios al sistema del sorteo democrático, los elegidos por el azar pueden ser incompetentes o francamente corruptos, como cualquier político actual, o psicópatas, alcohólicos, pedofilos, sin problema de eso también tenemos. También podrían tener un largo periodo de aprendizaje, seguimos como hasta ahora.

Atendiendo a los pobres resultados de los últimos legislativos es difícil ir a peor, estadísticamente es mas probable una mejora que un empeoramiento.

Considerando que nuestro universo se rige por la entropía y el azar entre fluctuaciones cuánticas, la realidad es sólo una probabilidad. Con la Lotocracia no haríamos otra cosa que armonizar nuestro karma político con el universo que utiliza el azar para guiar su destino.