Music for Airports

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Con motivo de las vacaciones de verano y los problemas con el Estado Islámico se ha gestado la gran evasión del verano, los aeropuertos de Baleares y la Costa del Sol se colapsarón con masas de turistas procedentes la UE, que nadie se quede sin su ración de sol y playa.

Viajar en avión se considera una de las actividades más estresantes que se pueden realizar. Ese tenso deambular por las terminales atravesando humillantes filtros de seguridad puede llegar a ser traumático y no digamos sentarse en una estrecha butaca de low cost.

Brian Eno para mitigar todas las molestias al viajero ideo un experimento musical y social que llamó Ambient 1: Music for Airports. Esto ocurrió en 1975, hace casi 40 años.

La idea de Eno se basaba hacer una música totalmente no intrusiva para un ambiente totalmente intrusivo como el de un aeropuerto.

Música para espacios públicos: ¿Qué clase de música podría ser? ¿Qué tipo de composición?.
Se pregunto Eno, tiene que cumplir una serie de condiciones:

– No podría interferir con las comunicaciones, con un tono más alto o más bajo que la voz humana.
– Tendría una duración larga, fluyendo con el sonido siempre presente.
– Podría ser interrumpida por anuncios, sin menoscabo de su componente estético.

El término ambient fue acuñado por Brian Eno, quién lo utilizó por primera vez en su álbum Ambient 1. Music for Airports, editado en 1978.

La idea que desató el proyecto surgió durante la convalecencia de un accidente de coche que lo dejó inmovilizado durante un tiempo. Brian Eno pidió a una amiga que lo visitaba que antes de irse, le pusiera un disco de arpa del siglo XVII, cosa que ella hizo pero olvidándose de subir el volumen.

De esta manera, Brian Eno tenía que poner gran concentración para oír el arpa por encima del ruido ambiente que justo en ese momento coincidió con el de la lluvia, se sintió cautivado por la experiencia y de ahí surgió el concepto de ambient del que Music for Airports fue su primera grabación, asunto que con la actual electrónica barata y los clubs ha degenerado en el aburrido chill out.

La música ambient que Eno propone se independiza del compositor ya que se limita a seguir unas pautas y unos tempos predeterminados.

En Música para Aeropuertos, la estructura es simple: una serie de notas repetidas en ciclos, una nota se repite cada 23 segundos, la otra cada 25 por 7/8 de segundo, otra cada 29 por 15/16 de segundo, y así sucesivamente, sobre una base constantemente. Como los tiempos son totalmente irregulares, es imposible que los ciclos se sincronicen alguna vez.

El resultado es una obra de duración infinita, que simplemente nunca sonará igual en ningún momento. En consecuencia, la obra en sí se vuelve menos importante que las reglas que determinan su evolución, y las notas y la duración de los ciclos. A medida que la obra se desarrolla, uno escucha diferentes arreglos con una variedad infinita.

Música para Aeropuertos consta de cuatro partes que son 1/1, 1/2, 2/1, 2/2, el segundo número indica la cara del vinilo original. En 1/1 participa Robert Wyatt al piano. 2/1 es de casi 9 minutos, pero hubo una versión de 30 minutos, que resultó demasiado aburrida, se desechó… 1/2 es una mezcla de los elementos de las dos piezas anteriores; mientras que 2/2 está basada en sonidos completamente sintetizados, con un tono melancólico.

El experimento tuvo un pequeño problema, ya que el bienestar que irradia la musica se tradujo en pasajeros relajados que no compran souvenirs y practican apacibles siestas en las salas de embarques y el aeropuerto de La Guardia en NY bajó su ritmo por un par de semanas inolvidables.

Las autoridades aeroportuarias decidieron suspender para siempre el plan piloto y no seguir perdiendo millones de dólares en ventas y vuelos retrasados por la tardanza en acudir a las puertas de embarque.

La música para aeropuertos de Brian Eno no cuadra con los actuales estándares que convierten los aeropuertos en centros comerciales, llenos de tiendas en los que se favorece el consumo y el ajetreo propio de una día de compras tax free.

SECUELAS

Bang on a Can All-Stars – Brian Eno: Music for Airports [1998 US]

Bang on a Can – Disparo en una lata – es un colectivo de músicos de vanguardia cuyo núcleo esta formado por Julia Wolfe, David Lang y Michael Gordon, el numero de músico tanto en grabaciones como en conciertos es variable.

Sus conciertos duran varias horas, invitan al publico a asistir con ropa cómoda sin que tengan que llegar al comienzo ni esperar al final, pueden irse cuando lo deseen y regresar mas tarde.

Esta política de flexibilidad y facilidades les ha llevado al éxito con un publico no cautivo y receptivo con los músicos.

En 1998 grabaron Music for Airports en vivo, lo que Brian Eno hizo en 1978, veinte años antes en un estudio.
En 2008 diez años mas tarde grabaron de nuevo Music for Airports pero ahora en un estudio.

The Black Dog – Music For Real Airports [2010]
Grabación realizado bajo la inspiración del Music For Airports [1978] de Brian Eno. La no-creación de Eno requería una actualización para adaptarse a la realidad de los aeropuertos en el presente.

The Black Dog es un trío formado por Ken Downie, Martin y Richard Dust de Dust Science Recordings, en mayo del 2010 recibierón por parte de la agencia creativa Human el encargo Music For Real Airports inspirado en el Music For Airports de Brian Eno.

The Black Dog intentan transmitir el amplio espectro de situaciones y sensaciones agridulces y tensas que se producen en un aeropuerto.

El germen del disco son más de 200 horas de grabaciones en aeropuertos, mezclados con música electrónica. Contiene 14 piezas de títulos descriptivos como: Terminal, Disinformation Desk, Passport Control, Future Delay Thinking,…