Ibiza Karma

Largest gilded Buddha and bronze statue of Buddha in the capital city of Thimphu in Bhutan

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En Ibiza la felicidad esta empezando ser una condición muy escasa, la tension y el mal rollo general se palpa en el ambiente. Malos tiempos para nuestro karma.

El efecto llamada funciona, parece ser que la invasión barbara de trabajadores en busca de alojamiento y aburridos turistas este año va ser un record difícil de batir.

Esto asusta, hay que preparar un plan de contingencia, de huida a Bhutan. Ante la duda no vengais.

Ibiza es diez veces mas pequeño en extensión que el Reino de Bhutan, y nuestro PIB es cinco veces superior al de Bhutan.

Jigme Khesar Namgyel Wangchuck, Rey de Bhutan, ante la escasez de bienes materiales tomo la decisión de medir la felicidad de su reino inventándose el FIB, Felicidad Interna Bruta. La felicidad interior bruta es más importante que el producto interior bruto para el residente habitual de la isla.

En Bhutan el desarrollo y crecimiento carece de interés sino aporta una mejoría emocional y espiritual a sus ciudadanos, ademas de una satisfactoria mejoría económica.

Los valores de la cultura bhutanesa se pueden resumir en tres: felicidad, igualdad de género y preservación medioambiental.

El budismo define la felicidad como un bienestar que brota de la unión física y espiritual.

Ibiza necesita un plan de rescate de nuestra felicidad y un buen plan de desarrollo y crecimiento turístico.

Datos de interés:

Bhutan, tiene con una población de cerca de 730.000.

Actualmente, los visitantes internacionales tienen que pagar un visado de US$250 al día, esto incluye hotel, guía y transporte, el turismo de mochila lo tiene crudo para visitar Bhutan.

El año pasado visitaron Bhutan 100.000 turistas con unos ingresos brutos por turismo de US$250 millones, sin contar ingresos indirectos.

Usos y costumbres:

La velocidad máxima es de 50 kilómetros por hora, no se permiten vallas publicitarias junto a la carreteras, señalar a la gente es de pésima  educación, no tienen clubs pero tienen el Palacio de la Gran Felicidad, no se sacrifican animales, esto no quiere decir que no coman carne y los falos son signo de fertilidad.

Las políticas turísticas en Bhutan siempre han sido una políticas de bajo impacto medioambiental.